Poderio es una campaña de Calala Fondo de Mujeres y las Jornaleras de Huelva en lucha para combatir la explotación laboral y el racismo que sufren las trabajadoras temporeras de la fresa en el sur de España
Uno de los patrones de pensamiento que activan los grupos antiderechos para activar el racismo es el de la otredad, basado en un concepto de sociedad cerrado, según el cual la existencia de personas migradas supone una amenaza para la cultura y el modelo de familia y sociedad de les natives, dado que rompen con una homogeneidad que supuestamente sería la base para el orden social. Para ello se utiliza una estrategia deshumanizadora: que no se sepa nada de las personas migradas que salga de su papel como mano de obra colonial o, en todo caso, como colectivo conflictivo.
En este relato, es necesario entender el particular contexto islamófobo en España, que es el territorio donde estamos llevando a cabo la campaña. España se funda con la expulsión de los árabes de la península ibérica, y éste hito -somos españoles por oposición al otro (el árabe, el del sur, que amenaza nuestra cultura)- atraviesa la construcción de la identidad española. Además, España tiene una tradición colonial importante: el día de la festividad nacional es el 12 de octubre, que marca la llegada de los españoles a América y el inicio de la colonización.
A través de la campaña Poderío, del grupo Feminists Tackling Fear Based Discourse, decidimos explorar una apertura narrativa del marco identitario, conscientes de que disputar este marco es una tarea sumamente delicada y llena de trampas. Por un lado, la identidad siempre es excluyente: ser algo implica dejar otro algo fuera. Por otro lado, creemos que el discurso de la multiculturalidad tampoco aporta nada a nivel de combatir el racismo o en cuestionar la colonialidad. Las categorías que utilizamos para hablar de las identidades están de por sí contaminadas por el racismo y la misma ultraderecha recurre al etnopluralismo (todes tenemos un lugar en el mundo) para justificar el racismo cultural.
Desde este planteamiento, decidimos disputar ese marco no tanto desde el ser, sino desde el hacer.
Andalucía como territorio de prácticas anti occidentalización
Andalucía, territorio en el sur de España, es conocida internacionalmente por ser la cuna del flamenco. Aunque el flamenco se ha popularizado como folklore, es un género que hace como expresión contracultural. El flamenco ha sido vehiculador de las luchas de clase y el movimiento lgtbiq en Andalucía, territorio de frontera, con una historia de movimiento obrero y prácticas de resistencia contra la occidentalización, como explica la rapera coplera Carmen Xia.
Además, en los últimos años se ha ido gestando en Andalucía un nuevo movimiento feminista, antiracista, decolonial y de clase, liderado por el Jornaleras de Huelva en Lucha, un colectivo conformado principalmente por mujeres rurales provenientes de Marruecos, que trabajan de manera estacional la recogida de frutos rojos en los campos, aunque también hay jornaleras autóctonas. Las Jornaleras de Huelva son uno de los colectivos más activos de este nuevo feminismo emergente que ellas llaman ‘feminismos de los sures’, pero también están las Putas de Sevilla, Mujeres supervivientes y feministas como Mar Gallego http://www.feminismoandaluz.com/ o Carmela Candela.
En este contexto, nos planteamos recuperar éste movimiento que es emergente, pero que conecta con las genealogías de lucha del pueblo andaluz, y vehicularlo a través del paraguas narrativo del poderío.
El Poderío y los feminismos de los sures.
Poderío es un concepto que nace vinculado al flamenco, y en concreto, a la autoridad personal de las cantaoras, mujeres pioneras por defender valores de libertad y respeto a la diversidad.
Hablar de poderío nos permite visibilizar la genealogía de luchas anti occidentalización de Andalucía, desde un imaginario artístico, una manera de comunicar y estar en el mundo basada en el respeto por el otro y por uno mismo. Es un concepto político feminista del poder, que va más allá del empoderamiento y de la autoridad (el poder que deriva del poder otorgado por el colectivo, no de la imposición).
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El poder |
El poderío |
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Necesita imponerse = fuerza física |
No necesita imponerse, porque es capaz de liderar sin ejercer la fuerza |
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Es un juego de suma cero: o domino o me dominan |
Podemos ganar todas |
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Tiene miedo a que el otro le anule |
Sabe que la existencia de otras personas no supone una amenaza. |
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Comportamiento alfa |
Comportamiento basado en asumir la vulnerabilidad propia y conectar desde ahí, porque es desde la vulnerabilidad desde donde podemos expresar nuestra verdad -> Remite al concepto de DUENDE, en el flamenco. |
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Es excluyente |
Es inclusivo, generoso y elegante (Patricia Centeno: la elegancia es coherencia y dar ejemplo: hacer que los demás quieran ser mejores). Según P. Centeno, la autoridad es que los demás obedezcan por el poder otorgado por el colectivo. El poderío sería que tu ejemplo les inspire a ser mejores. |
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Levanta el dedo para imponerse |
Ofrece la mano para proponer y colaborar |
Hablar de poderío nos permite ubicarnos en un imaginario popular que todo el mundo entiende, pero poniendo el foco en la crítica antiracista y decolonial, desde un tratamiento que permite otorgar agencia de las mujeres y centrado en la dignidad.
El Poderío evoca la manera en que las folclóricas tuvieron que luchar en una industria que no les era favorable y aun así lograron ocupar espacios públicos con una naturalidad subversiva, abriendo caminos que no habían sido transitados y defendiendo su voz y sus derechos con dignidad.
Poderío son los corros de vecinas que se reúnen en las sillas al fresco. Que comparten ollitas y semillas, pero también vulnerabilidades y miedos.
Es esa sabiduría que se hereda y fluye entre mujeres.
Poderío es todos esos saberes populares despreciados por la academia.
Con poderío ocupamos espacios públicos utilizando las mismas formas y los mismos acentos que utilizan nuestras madres y nuestras abuelas para comprar el pan. Esas mismas formas y acentos que los medios de comunicación han utilizado para mofarse o criminalizar a las clases obreras de pueblos y ciudades, a través de estereotipos monolíticos.
Poderío es colectividad, es fuerza, es resistencia y resiliencia.
Es llevar con dignidad la frente alta, incluso cuando todas las estructuras conspiran para que estés callada.
El poderío tiene que ver con las alianzas cotidianas, con la forma de transformación que se dan en los barrios, las periferias, en los pueblos.
Es la lucha del movimiento de la ILP Regularización YA, que ha pasado meses recogiendo firmas en la calle para que se reconozcan sus derechos.
Son las jornaleras migradas que a pesar de la precariedad económica y de las desigualdades derivadas de un sistema racista y colonial, han vencido el miedo y siguen luchando por unas condiciones laborales dignas.
Atravesamos una coyuntura política en la que algunos sectores quieren conducirnos a un modelo de sociedad basado en viejas formas de ejercer poder sustentadas en la dominación, el miedo, la imposición y el sometimiento de unxs contra otrxs, a través del racismo, el colonialismo, el patriarcado y un extractivismo salvaje que no tiene en cuenta a las personas ni al planeta.
En este contexto, tenemos que ser conscientes de que, como explica Ken Loach, las mismas grandes corporaciones que están destruyendo el planeta, son las que están reduciendo los salarios. Son ellas mismas las dueñas de los medios de comunicación, y son las que dicen que nuestro principal problema son las personas migradas. Sirven al mismo interés, que es preservar el status quo.
Ante esto, la campaña hace una llamada a la sociedad a unirnos y defender aquellos caminos en los que ganemos todxs y no solo unxs pocxs. Son los caminos del reconocimiento de todas las personas en nuestra diversidad, del respeto mutuo, del cuidado de nuestro planeta y la garantía de unos derechos que nos permitan vivir dignamente.